Page 27 - Tendencias 2025
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AR TÍCUL OS DE
OPINIÓN
Además, la movilidad eléctrica genera empleo de calidad en múlti-
ples niveles: desde la ingeniería y la fabricación avanzada hasta la
instalación y mantenimiento de infraestructuras de recarga. La
formación profesional y la recualificación de trabajadores son esen-
ciales para acompañar esta transición, garantizando que el capital
humano esté preparado para los nuevos perfiles laborales que
demanda esta industria emergente.
La electrificación del transporte también contribuye a la descarbo-
nización del sector energético, especialmente si se combina con un
aumento en la generación de energías renovables. Esto crea siner-
gias positivas entre la industria automotriz, el sector energético y
la economía circular, fomentando un modelo industrial más soste-
nible y competitivo.
En 2024, se matricularon más de 56.000 vehículos eléctricos, un
38% más que el año anterior, y se espera superar las 70.000 uni-
dades en 2025, superando el 10% del mercado de turismos. El Plan
MOVES III, impulsado por el Gobierno, ofrece ayudas para la com-
pra de vehículos eléctricos y la instalación de puntos de recarga,
que ya superan los 26.000 en España. Además, se están desarro-
llando proyectos para fabricar baterías en territorio nacional, lo que
fortalecerá la cadena de valor y creará miles de empleos.
No obstante, es clave seguir invirtiendo en infraestructuras, espe-
cialmente en zonas rurales, y garantizar que la transición sea justa
para los trabajadores del sector automotriz, que podrían verse
afectados por la electrificación.
Desde UGT, apoyamos políticas públicas que incentiven la produc-
ción y el consumo de vehículos eléctricos, promuevan la infraes-
tructura de recarga y aseguren una transición justa para los traba-
jadores. La movilidad eléctrica no es solo una cuestión tecnológica,
sino una oportunidad para construir una industria más verde, inno-
vadora y socialmente responsable.
Soberanía industrial: el regreso del orgullo de fabricar
aquí
La relocalización ya no es una tendencia, es una estrategia de su-
pervivencia. España recupera industrias estratégicas: semiconduc-
tores, biotecnología, energías limpias. Se crean “distritos industria-
les inteligentes” en zonas rurales, donde la tecnología y la formación
convierten pueblos en polos de innovación y empleo de calidad.
Este proceso implica traer de vuelta la producción de bienes esen-
ciales, reducir la dependencia exterior y reforzar la autonomía in-
dustrial. La colaboración entre empresas, administraciones y sindi-
catos es fundamental para garantizar que esta relocalización
genere empleo estable, impulse la formación y favorezca el desa-
rrollo sostenible de todas las regiones.
La soberanía industrial no solo fortalece nuestra economía, sino
que también refuerza la cohesión social y territorial, asegurando
que el progreso llegue a todos los rincones del país.
Mujeres y jóvenes: el motor oculto de la nueva industria española.
Ninguna transformación será sostenible si no se apoya en el talen-
to y la diversidad. El capital humano es, en última instancia, el
verdadero motor de la industria. Por ello, resulta imprescindible
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