Page 71 - Tendencias 2025
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AR TÍCUL OS DE
OPINIÓN
Defendemos un modelo integral que incluye nuevas infraestructu-
ras de almacenamiento, modernización urgente del regadío, inver-
siones en depuración y aprovechamiento y una apuesta decidida
por la interconexión de cuencas. La sequía no entiende de frontera,
y por eso defendemos la recuperación del trasvase Tajo-Segura
como parte de una estrategia nacional de garantía hídrica. Se trata
de una cuestión de supervivencia para miles de agricultores y de
competitividad para uno de los sectores productivos que más em-
pleo genera.
Queremos que España apueste por soluciones tecnológicas —por
plantas desaladoras más eficientes, por redes inteligentes de dis-
tribución y por herramientas de control que eviten fugas, sobrecos-
tes o despilfarros— y, al mismo tiempo, queremos que las decisio-
nes sobre el agua vuelvan a estar guiadas por criterios técnicos, no
por cálculos electorales. La política hídrica no puede estar supedi-
tada al calendario de elecciones ni a la presión de los socios parla-
mentarios. No podemos gobernar el agua desde el chantaje ni
desde la pasividad.
Debo decir que el Gobierno que ha renunciado al principio de soli-
daridad hídrica, que ha desmantelado infraestructuras, que ha
enfrentado regiones y que ha castigado especialmente al Levante.
Todo ello en medio de una sequía estructural, del abandono del
campo y de una falta absoluta de planificación a medio plazo. Fren-
te a eso, proponemos una estrategia nacional, técnica, justa y
compartida. Porque la España del futuro no puede permitirse la
escasez artificial. Y porque el agua, como la energía, debe formar
parte de nuestra autonomía estratégica.
Además, mientras eso ocurre, las cifras de pobreza y exclusión se
disparan. Hoy, más del 33% de los niños en España está en riesgo
de pobreza o exclusión social. Somos el país de la Unión Europea
líder en pobreza infantil —el peor—, y eso ocurre mientras el
Gobierno proclama que es el más social de la historia. La pobreza
no se combate con anuncios. Se combate con oportunidades, con
educación, con conciliación, con empleo digno, con vivienda acce-
sible; en definitiva, con estabilidad.
El deterioro de los servicios públicos es evidente. Las listas de
espera en sanidad han alcanzado cifras récord. Más de un millón
de personas esperan una intervención quirúrgica o una consulta de
especialista. La educación se ha convertido en un campo de batalla
ideológica, los fondos europeos se han diluido sin control, las in-
fraestructuras están paralizadas, el transporte ferroviario ha sufri-
do más incidencias y retrasos que en ninguna otra legislatura, Co-
rreos ha recortado personal, RTVE ha perdido toda neutralidad, el
CIS se ha convertido en una caricatura y la Fiscalía ha dejado de
ser independiente para ser una correa política más.
Todo esto no es casual. Es el resultado de una forma de entender
el poder como fin último. Sánchez ha subordinado las instituciones
y degradado la neutralidad institucional, y lo ha hecho con una re-
tórica divisiva, autorreferencial y tóxica. A todos los que le cuestio-
nan se les llama ultraderecha, a los jueces se les ataca, a los pe-
riodistas se les señala y a los ciudadanos se les enfrenta unos
contra otros.
España necesita una Administración pública más ágil, más limpia y
más eficaz. Necesitamos recuperar el principio de mérito y capaci-
dad, reforzar el Estado autonómico impidiendo el mercadeo terri-
torial, reformar la financiación dentro del marco constitucional,
evaluar políticas, auditar el gasto público, eliminar duplicidades,
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