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TENDENCIAS
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               global, pero los análisis siguen haciéndose de forma muy local. Se
               echa en falta una visión mucho más global, qué se gana y qué se
               pierde, de dónde se obtiene su sustituto, en un contexto, el actual,
               que no permite demoras.

               Aunque, como decía, se han venido anunciando proyectos, explota-
               ciones vivas y de cierto tamaño, a día de hoy no hay tantas en
               nuestro país. Según la estadística Minera de 2023, las explotaciones
               que nutren a las grandes construcciones -también muy necesarias,
               de canteras, arcillas, etc,- representan más del 76% de las explota-
               ciones en España, pero que tienen solo entre 0 y 9 empleados. Este
               sector está muy influido precisamente por el auge de la construcción
               y de hecho alcanzó su cénit en el 2008 en valor generado bruto. Pues
               bien, dejando aparte estas explotaciones lo que llamaríamos mine-
               rales estratégicos o críticos en explotación de cierto tamaño son
               pocos y cada nuevo intento se enfrenta a dificultades crecientes
               (permisos, inversión, cambios de precios, etc.), con un encaje de
               poder multinivel como el español que confiere una gran complejidad
               para que puedan ser una realidad. De hecho, en la estadística mine-
               ra, sólo se recogen 4 explotaciones activas que tienen más de 500
               trabajadores, por lo que el tamaño de nuestras explotaciones es
               también pequeño, lo que es un claro hándicap para crecer.

               Esperemos que esta situación vaya cambiando con el apoyo insti-
               tucional de la UE para permitir nuevas explotaciones

               Por suerte, siempre hay brotes verdes. Determinadas zonas del
               país, no perdieron su impulso extractivo y gracias a ellas tenemos
               hoy el germen futuro, y disponemos de un conocimiento técnico que
               puede ayudar a su materialización en los próximos años. Allí donde
               los sistemas de extracción son o han sido clave como base de una
               industria cercana aguas abajo, se puede ser algo más optimista.
               Allá donde desapareció, o se esfumó o quedó reducida a explota-
               ciones pequeñas, la complejidad en su tramitación, al menos, a
               nivel permisos, será mayor.

               Asturias fue la cuna, sin duda, del sector durante muchos años, pero
               con el cierre paulatino del carbón su peso ha variado, aunque su
               huella permanece en muchos de los técnicos e ingenieros. Sin
               ánimo de dejarnos otras zonas de explotación, si me gustaría des-
               tacar las explotaciones de la faja pirítica (entre Huelva y Sevilla) y
               de la cuenca potásica catalana, que han logrado conservar con
               mucho esfuerzo parte de ese know how minero y, desarrollar una
               minería moderna, sostenible y continuada, pasando por etapas de
               complejidad, pero de las que han salido muy fortalecidas.

               En la faja pirítica (que concentra diversos minerales críticos, como
               el cobre, niquel,…), después de la paralización del 2002, el auge de
               los metales hizo recuperar la actividad en el quinquenio de 2009-
               2014. Hoy, explotaciones como las de Atalaya Mining o Sandifre
               Matsa son un germen sobre el cual cimentar otras explotaciones
               que esperamos que en breve sean una realidad (como las que lide-
               ran Cobre las Cruces o la de Grupo México con la reapertura de
               Aznalcóllar). Todo ello ha permitido albergar un cluster local bien
               armado, con técnicos y proveedores, y con empresas explotadoras
               de tamaño considerable que generan sinergias y cooperaciones
               estables y que son un referente en nuestro país.


               La potasa

               El otro gran actor es la cuenca potásica catalana, si se nos permite.
               Catalunya no es para muchos una zona minera tradicional –aunque



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