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AR TÍCUL OS DE
OPINIÓN
autárquicas o proteccionistas. Sería una mala jugada para una y asequibles. Sin olvidar que estamos obligados a salvaguardar la
potencia agroalimentaria como España, que es la cuarta exporta- sostenibilidad económica, social y medioambiental en su proceso
dora de Europa y séptima del mundo, con un récord de más de de producción.
75.000 millones de euros en exportaciones, en 2024. La senda debe
ser la de la diversificación de riesgos y mercados por todo el mundo, El informe de la OCDE-FAO «Perspectivas agrícolas 2024-2033»
el fortalecimiento de la producción nacional y la mejora de la capa- aporta datos reveladores en este sentido. Se estima que la ingesta
cidad de resistencia del sistema agroalimentario español. calórica aumentará un 7% en los países de renta media y que, por
consiguiente, será necesario dar una respuesta productiva eficien-
Por otra parte, la ENA hace un llamamiento a recuperar el valor de te y en consonancia.
nuestras dietas tradicionales por sus características beneficiosas
tanto para la salud humana como para la del planeta. La dieta Ante esta perspectiva, la ENA responde con mecanismos para
mediterránea, reconocida por la UNESCO como patrimonio inma- enfrentar otro de los desafíos vitales del sector agroalimentario:
terial, y la dieta atlántica, con el protagonismo que otorga a los conjugar la sostenibilidad con la rentabilidad. Reducir emisiones,
productos del mar, son ejemplos de cómo la tradición puede maridar optimizar al máximo el uso del agua, proteger los suelos o fomentar
con la innovación para dar lugar a formas de alimentación saluda- la biodiversidad son compromisos necesarios que requieren de un
bles y producidas con baja huella de carbono. En España, produci- esfuerzo añadido. En este orden de cosas, la Estrategia busca fa-
mos alimentos de enorme calidad y tradición cuyo consumo esta- cilitar la transición ecológica con medidas realistas, apoyadas en
mos promocionando, a través de la estrategia de Alimentos de el conocimiento científico y en la innovación tecnológica. El campo
España del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, en todo y el mar no son el problema, sino parte de la solución para ese
el mundo. equilibrio dinámico entre la sostenibilidad socioeconómica y la
medioambiental.
En el siglo XXI, el consumidor ya no es un mero cliente, sino un
agente de cambio. Sus decisiones influyen en lo que se produce, en Es cierto que afrontamos situaciones y dificultades inéditas, pero
cómo se produce y, por consiguiente, en el impacto que genera. Por también es verdad que disponemos de la gran baza de la innovación
eso, uno de los objetivos es hacer fuertes a las personas consumi- y la digitalización para sortearlas. La ENA reconoce que el futuro
doras, a través de la información, transparencia y trazabilidad de sistema alimentario pasa por aprovechar las nuevas tecnologías,
los productos. desde la agricultura de precisión hasta la inteligencia artificial
aplicada a la actividad agraria, pasando por el diseño de alimentos
En este mismo orden de cosas, en España contamos, ya, con una funcionales o por los nuevos canales de comercialización digital. En
nueva norma que también puede contribuir a nuestra responsabili- definitiva, se trata de poner en valor lo mejor de nuestros campos,
dad en la producción, distribución y consumo de alimentos. Me de nuestros pueblos, de nuestros mares, de nuestra tradición culi-
refiero a la Ley de prevención de las pérdidas y el desperdicio ali- naria, pero también de nuestra ciencia, de nuestra innovación y de
mentario con la que el Gobierno trata de fomentar el uso eficiente nuestra capacidad de adaptación.
de los alimentos y reducir el despilfarro a lo largo de todos los es-
labones de la cadena. La normativa pone el foco en la prevención, Así pues, la ENA es una invitación a mirar la alimentación no como
la sensibilización, la formación y la generación de conocimiento de un problema concreto, sino como una oportunidad de país. Repre-
todos los actores de la cadena, ya que evitar el derroche de alimen- senta un paso decisivo para impulsar un sistema agroalimentario
tos es una tarea que apela al conjunto de la sociedad. Los 59 millo- más justo, moderno y sostenible. Porque, en un entorno volátil, la
nes de toneladas de residuos que generamos, cada año, los euro- alimentación se convierte en un eje vertebrador de la salud pública,
peos (131 Kg./habitante), representa una pérdida estimada de de la cohesión territorial, del desarrollo económico y de la sosteni-
132.000 millones de euros y un impacto de 252 millones de tonela- bilidad medioambiental. No es, por tanto, un documento programá-
das de CO , es decir, el 16% de las emisiones totales de gases tico, sino una herramienta operativa que debe guiar la acción pú-
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efecto invernadero derivados de la actividad agraria. Además, el blica y privada en los próximos años. Su carácter participativo, su
desperdicio de alimentos también supone una carga innecesaria enfoque integral y su vinculación con las dinámicas internacionales
para unos recursos naturales limitados, como la tierra y el agua . 1 y europeas le confieren una dimensión estratégica.
En efecto, la ley contra el desperdicio tiene un marcado componen- Su éxito dependerá de su capacidad para movilizar y concienciar a
te ético y se inscribe en el compromiso del Gobierno con la soste- todos los actores del ecosistema agroalimentario, del consenso
nibilidad, la justicia social y el crecimiento económico. Pero también político y social que pueda generar, y de la habilidad para traducir
tiene un objetivo de concienciación en el sentido de recuperar el los principios y objetivos que propugna en políticas concretas,
valor que damos a los alimentos, al trabajo de quienes los producen evaluables y adaptativas.
y a los recursos naturales que se utilizan para su obtención.
Como afirma el lema que inspira su formulación, el futuro es hoy. La
Así pues, la ENA, junto a la ley de desperdicio, dota a los consumi- alimentación no puede seguir concebida como una cuestión secto-
dores de instrumentos para favorecer su relación responsable y rial, separada de la sociedad, sino como un bien común, un derecho
consciente con los alimentos. Esa implicación ciudadana es nece- humano y un componente esencial en la sostenibilidad del planeta.
saria, porque la suma de varios factores determinantes -revolución La Estrategia nacional de Alimentación española constituye, en
tecnológica, cambio climático, crecimiento demográfico y tensiones este sentido, un instrumento de transformación para afrontar los
geopolíticas- está sometiendo a presión la capacidad global para desafíos del siglo XXI con ambición, coherencia y visión de futuro.
garantizar a la población alimentos seguros, suficientes, nutritivos España tiene todos los ingredientes para liderar la transformación
y, en esa cocina, cabemos todos. •
1 Comisión Europea:
https://ec.europa.eu/commission/presscorner/detail/es/qanda_23_3566
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